Pregunta para Asamblea de Madrid

Mis reglas no son dolorosas, es endiometriosis ¿Cuándo dejará el sistema sanitario de invisibilizar a las mujeres que sufrimos esta enfermedad crónica e incapacitante?

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Esther Rigona Pregunta de Esther Rigona

Me llamo Ester y convivo con endometriosis. Desde los 18 años, cada mes sufro un dolor tan intenso que pensaba que era normal, eso era lo que siempre había escuchado: que las reglas duelen y que hay que aprender a soportarlo. Como tantas adolescentes, no entendía lo que le estaba pasando a mi cuerpo. Solo sabía que el dolor era insoportable y que, poco a poco, estaba dejando de hacer una vida normal.

Con el tiempo comprendí que aquello no era una menstruación dolorosa, sino una enfermedad crónica que puede llegar a ser incapacitante. La endometriosis ha provocado que me desmaye en plena calle, que tenga que ser ingresada en el hospital por un dolor imposible de controlar y que conviva con hemorragias abundantes, contracturas musculares y un sufrimiento que se extiende mucho más allá de los días de la menstruación.

Pero el dolor físico no es lo único que pesa. Lo más difícil ha sido sentir que nadie entendía lo que me ocurría. Tener que explicar una y otra vez que no exagero, que no soy una persona débil ni una hipocondríaca. Vivir con la sensación de que, como la enfermedad no se ve, muchas personas dudan de ella. Esa incomprensión genera miedo, frustración, agotamiento e incluso hace que muchas mujeres acabemos sintiéndonos solas.

Esta situación no debería depender de la suerte de encontrar un profesional que conozca la enfermedad. Durante años, miles de mujeres sufrimos diagnósticos tardíos, consultas en las que nuestro dolor se minimiza y una atención fragmentada que no responde a la complejidad de la endometriosis. No es un problema individual: es una carencia del sistema sanitario.

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar a diferentes órganos, provocar dolor incapacitante, problemas de fertilidad y un importante impacto en la salud física y mental. No basta con una consulta ginecológica puntual. Necesitamos Unidades Multidisciplinares que integren ginecología, tratamiento del dolor, psicología, nutrición, reproducción y fisioterapia especializada, para que recibamos una atención completa y coordinada desde el diagnóstico hasta el seguimiento.

No buscamos compasión, queremos que nuestro dolor deje de ponerse en duda y que se nos garantice una atención sanitaria basada en la evidencia, con profesionales formados y recursos suficientes. Cada día seguimos estudiando, trabajando, cuidando de nuestras familias y luchando por mantener nuestra calidad de vida a pesar de una enfermedad que muchas veces permanece invisible.

Por eso hoy alzo la voz. Pido que se creen y refuercen Unidades Multidisciplinares especializadas en endometriosis, que se reduzcan los tiempos de diagnóstico y que ninguna paciente vuelva a escuchar que su dolor "es normal". También pido más información y sensibilización para que ninguna niña o adolescente crezca creyendo que sufrir hasta desmayarse forma parte de ser mujer.

Si tú también crees que ninguna persona debería vivir años con dolor sin recibir la atención que necesita, firma y comparte esta petición. Juntos podemos conseguir que la endometriosis deje de ser una enfermedad invisible y que quienes la padecemos recibamos el cuidado, el respeto y la atención que merecemos.

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