Pregunta para Parlamento de Catalunya

¿Se están tomando suficientes medidas en los centros escolares y en las universidades para educar en la igualdad de género y luchar contra la discriminación y los estereotipos?

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Laura Sagnier Pregunta de Laura Sagnier

Me llamo Laura, soy de Barcelona y tengo 54 años. Desde que me licencié, siempre me he dedicado al market intelligence, dirigiendo proyectos en España y a nivel internacional en una gran variedad de sectores, entre los que destacan el de las telecomunicaciones, el financiero, el de gran consumo y el de la distribución.

En 2014 tuve que coger la baja por estrés laboral y, después de unos meses de inactividad, decidí aplicar mis entonces 25 años de experiencia en market intelligence al ámbito de las mujeres, un mundo que siempre me ha interesado especialmente, ya que somos tres hermanas y todas hemos tenido hijas. Mi intención era que los resultados del estudio pudieran ser útiles a mis hijas, mis sobrinas, sus amigas y todas las mujeres que tuvieran acceso al estudio, en la toma de las decisiones que serán clave para su futuro en la vida. Fue así como nació “Las mujeres, hoy: cómo son, qué piensan y cómo se sienten”, una investigación pionera que recoge y analiza el testimonio de 2.400 mujeres que representan a 15 millones de mujeres que residen en el territorio español y tienen entre 18 y 64 años.

Con los resultados pude ver no solo la desigualdad de oportunidades a las que se enfrentan las mujeres (un dato a modo de ejemplo: las mujeres soportan más del doble de trabajo en casa que los hombres), sino también las consecuencias que conllevan para nosotras: agotamiento, menor productividad en el ámbito laboral y, por consiguiente, menos oportunidades de carrera profesional, frustración en el ámbito sentimental, mucha medicación para trastornos como estrés, ansiedad o depresión, etc. Otro dato: ante la dificultad de conciliar, entre las mujeres con experiencia en el mercado laboral, una de cada cinco termina priorizando la vida familiar ante la laboral en algún momento de su vida, con la consiguiente pérdida de independencia económica que ello supone.

De la investigación también se puede concluir que, si no se consigue la igualdad en el reparto de las cargas familiares (tareas de casa y cuidado de los hijos o personas dependientes), es del todo inviable que las mujeres tengamos las mismas oportunidades que los hombres en el resto de los ámbitos de nuestra vida, por mucho que las leyes nos amparen.

Creo que actualmente hay muchas leyes y normativas que fomentan la igualdad de género, pero de nada sirven si la sociedad sigue sesgada y condicionada por los estereotipos en función del sexo que la mayoría tenemos tan interiorizados. Por eso mismo considero que es crucial empezar a cambiarlo desde la infancia y la juventud, para que las nuevas generaciones crezcan sin estar influenciados por esta mentalidad que lo único que hace es retroalimentar la desigualdad de oportunidades para las mujeres.

Desde los centros escolares es fundamental trabajar en esta línea, empezando por formar al profesorado para que enseñe desde la coeducación, es decir, una educación que trabaje igual con niños que con niñas y así crezcan libres de estereotipos, como que las niñas juegan con muñecas y los niños con coches. Por supuesto, también es importante que se lleven a cabo charlas de sensibilización para alumnos, adaptadas a su edad, y más importante todavía que se forme a madres y padres, para evitar que repitan con sus hijos los patrones que vieron en casa de sus padres.

Ante esta situación, quiero dirigirme a los miembros del Parlament de Catalunya, ya que soy catalana y son mis representantes en dicha cámara, para que se haga un control y seguimiento rigurosos de las medidas que ya se han implantado en los centros escolares para educar desde la igualdad de género y que se tomen todas las medidas adicionales que sea posible, tanto para formar al profesorado y como para ofrecer conferencias a alumnos, padres y madres. También es importante ofrecer charlas en las universidades, donde la mayoría de los alumnos todavía están en la casilla de salida de su vida de adultos.

En mis últimas charlas a alumnos de Bachillerato, me sorprendió gratamente, por un lado, que la mitad de los asistentes fueran chicos (la asistencia era voluntaria) y, por otro lado, lo atentos que estaban tanto ellas como ellos. Creo que les fue muy útil reflexionar a partir de datos objetivos de la realidad sobre la sociedad en la que vivimos y las dinámicas que muchos de ellos todavía ven a diario en sus casas. Nunca olvidaré la cara de sorpresa de algunos de ellos.

Espero que las nuevas generaciones crezcan cada vez menos sesgadas por los estereotipos con los que creció mi generación y las que me precedieron. Sin duda, lograrlo será beneficioso para toda la sociedad, no solo para las mujeres. Y sin duda también, no lograrlo perpetuará la desigualdad de oportunidades a las que las mujeres, a pesar de los avances, seguimos enfrentándonos a día de hoy.

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