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Andrea padece Enfermedad de Lyme Crónico, lo que ha deteriorado por completo su salud. ¿Cuándo destinarán recursos para la investigación de esta enfermedad, para así diagnosticarla a tiempo y tratarla como es debido?

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Me llamo Elisa y quiero contar la historia de mi hermana y su lucha contra el Lyme Crónico, una enfermedad transmitida por la picadura de una garrapata. A día de hoy, Andrea tiene 37 años y, después de luchar durante más de 20 años, se encuentra confinada en una cama la mayor parte del tiempo, llegando al límite de querer terminar con todo. Esta situación se podría haber evitado si la enfermedad se hubiera diagnosticado y tratado a tiempo.

Andrea tenía 17 años cuando un día despertó con fiebre. Esa fiebre la acompañó un año entero, mezclándose con dolores, fatiga, confusión, problemas de memoria y de visión. 

Los siguientes 13 años su vida fueron un constante entrar y salir de consultas. Visitó todo tipo de médicos. Le diagnosticaron reuma juvenil, fatiga crónica, fibromialgia, depresión, trastornos mentales… pero ningún médico creyó en su enfermedad, ni prescribió los análisis necesarios que hubieran sacado a la luz lo que realmente le estaba pasando. Pasamos más de una década en búsqueda de una explicación a unos síntomas que iban siendo cada vez más atroces con el paso del tiempo.

Finalmente, alguien le sugirió hacer unos análisis en un laboratorio fuera de España para descartar la enfermedad de Lyme , producida por borrelia burgdorferi, una bacteria que transmiten sobretodo las garrapatas. Dio positivo. Al fin tenía un diagnóstico. Acababa de cumplir los 29 años.

En una segunda etapa, mi hermana comenzó su lucha contra la enfermedad de Lyme que, debido al paso de tantos años, se había diseminado por todo su cuerpo y convertido en enfermedad crónica. Visitó los médicos más especializados en Lyme: Bélgica, Seattle, Washington DC, Alemania, Suiza… Se enfrentó a toda clase de tratamientos y medicamentos: antibióticos orales e intravenosos, células madre, operaciones, oxígeno, tratamientos naturales… La lista es interminable y los costes altísimos.

Nada le ayudó. Su enfermedad estaba demasiado avanzada y su cuerpo demasiado débil. 

Lo curioso y a la vez terrible es que, si un solo médico le hubiese recetado antibióticos cuando presentó esos primeros síntomas, mi hermana jamás hubiese pasado por este infierno.

La historia de mi hermana no es una historia única; es la de muchísimas personas. Esta enfermedad crece exponencialmente en el mundo. Hace unos años hubo un movimiento europeo que hizo queen noviembre de 2018 el Parlamento Europeo reconociera la Enfermedad de Lyme. Sin embargo, en España, donde cada día hay más casos nuevos, se sigue sin reconocer esta enfermedad

Es de suma importancia que los enfermos que acudan a una consulta con unos determinados síntomas sean atendidos correctamente por médicos con conocimientos de la enfermedad, y que les hagan los estudios y analíticas precisos; un simple tratamiento antibiótico puede evitar muchísimo sufrimiento. Es importante saber que la picadura de una garrapata puede robarte la vida.

Por otra parte, el número de suicidios por Lyme Crónico es cada vez más alto. Hay que evitar que siga creciendo. Estos enfermos se sienten totalmente abandonados. La enfermedad ha arruinado sus vidas. 

En motivo del año de la Enfermedad de Lyme, iniciamos esta campaña acompañada del hashtag #VisibilidadLymeYa con el objetivo de dar visibilidad a una realidad desconocida. 

Con todo esto, siendo de Madrid, me dirijo a los políticos de la Asamblea de Madrid para que se destinen más recursos a la investigación y al tratamiento de la enfermedad de Lyme Crónico. Para que se reconozca esta enfermedad y se ayude a los enfermos y, para que nunca nadie tenga que pasar por todo lo que ha sufrido mi hermana. 

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