Pregunta para Senado

Las bajas menstruales son un avance más para las mujeres en el mundo laboral, pero¿Por qué no se avanza también en otros ámbitos y se buscan soluciones eficaces para las mujeres con dolores de regla?

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Miriam Trelis Pregunta de Miriam Trelis

Hola, me llamo Miriam, tengo 34 años y después de un largo periplo de médico en médico me diagnosticaron endometriosis. Escribo este texto para hablar de la importancia de la baja menstrual, del avance que supone dentro del ámbito laboral para aquellas mujeres que sufrimos unos dolores extremos cuando tenemos la regla y que, en mi caso, se extienden a casi todo el mes. 

Empecé a tener la regla a los 11 años y las primeras veces no fueron muy dolorosas. De repente, empecé a sentir dolor cada vez que me bajaba y cada vez iba en aumento, hasta que llegaron los dolores extremos. Mi madre me llevó al médico y este me dijo que era algo normal y “que éramos muy quejicas”. Asumí lo que me había dicho. 

Los primeros días de regla no podía ir a clase porque el dolor me imposibilitaba hasta levantarme de la cama. Sufría vómitos y pérdidas de conciencia. Mi vida estaba condicionada por la regla. 

En la adolescencia, en una conversación con mis amigas, escuché que les había recetado píldoras anticonceptivas para los dolores menstruales. Fui al médico y sin ningún tipo de prueba ni analítica me las recetaron a mi también. Como si fueran golosinas en un kiosko. Al tiempo de tomar estas pastillas, empecé a sentir efectos secundarios y decidí dejarlas porque no compensaba. El médico la única solución que me daba era cambiar al anillo anticonceptivo y seguir tomando antiinflamatorios, obviamente. 

Fue pasando el tiempo y los dolores aumentaban en intensidad y en tiempo. Volví a la doctora y lo achacó a mi delgadez, pero sin hacerme ninguna prueba específica. A ojo. Finalmente, decidí ir a un ginecólogo privado, donde me diagnosticaron endometriosis y me volvieron a derivar al hospital público para que la trataran. Aun así la solución volvía a ser tomar anticonceptivos o, como última opción, extirpar un ovario…

A día de hoy, sigo teniendo dolores muy fuertes. Esto me genera ansiedad y afecta también a mi salud mental de una forma tremenda. Por suerte, he encontrado métodos que ayudan a vivir con este dolor, como es llevar una buena alimentación e ir a terapias alternativas que hasta ahora me alivian bastante el dolor.

Es necesario que los servicios sanitarios públicos nos den más información y, por supuesto, que se investigue más esta enfermedad. No entiendo como una patología que afecta a 1 de cada 10 mujeres todavía no tiene un tratamiento específico. ¡Y encima nos llaman quejicas! Además, es necesario que todas las personas tengan más información sobre el proceso y las consecuencias que puede acarrear una menstruación dolorosa, incluso los hombres. Porque al final el apoyo del entorno es fundamental en situaciones como esta y aquellos que están al lado es necesario que entiendas por lo que pasamos y que sepan cómo ayudarnos a sobrellevarlo lo mejor posible. 

Las bajas menstruales son un avance más para las mujeres en el mundo laboral, pero¿Por qué no se avanza también en el ámbito sanitario y se busca un tratamiento específico para las mujeres con dolores de regla?

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