La otra noche salí con mis amigas y alguien me drogó. ¿Hasta cuándo seguirán ocurriendo estos casos en locales de ocio nocturno sin que se tomen medidas por nuestra seguridad?

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Me llamo Julia Toro y soy de un pueblo de Murcia. Lanzo esta campaña para reivindicar que las mujeres tenemos derecho sentirnos seguras cuando acudimos a pubs o discotecas. El pasado jueves 23 de septiembre acudí con mis amigas de la universidad a un centro de ocio muy conocido en Murcia en el que hay varios pubs, fuimos por la tarde y estuvimos como hasta las doce de la noche. Estábamos pasando el rato dentro de uno de los locales y yo me había tomado tres copas, no más. No era la primera vez que bebía alcohol, por lo que no se trata de que me afectase de una forma exagerada. Empecé a sentir una sensación de euforia, me lo estaba pasando muy bien. 
 

No recuerdo muy bien esa noche, me guío por lo que me han contado mis amigas, yo acabé en un estado de semiinconsciencia y hay muchas cosas que me resultan imposibles de recordar.  Al parecer hubo un momento en el que agaché la cabeza en la mesa y mi amiga me preguntó que qué me estaba pasando, me levanté y me fui al baño a vomitar. Mis amigas se preocuparon y llamaron a la puerta del baño, les abrí y me caí redonda sobre ellas. Mi amiga me sacó hacia fuera pero no podía cargar conmigo hasta la planta baja, así que me quedé tendida en el suelo dentro de ese pub.

La seguridad del centro de ocio no nos ayudó y lo único que querían era echarme de allí presuponiendo que me había pasado con la bebida. En ningún momento se ofrecieron a ayudarme. Estaba tirada en el suelo, no podía abrir los ojos, no podía ni mantenerme en pie. Se acercó un chico al que no conocía, pero él aseguraba que sí me conocía a mí, me tomó en brazos y me bajó hasta la planta baja para sacarme a la calle. 

Estaba tirada en la acera y me encontraba muy rara porque no tenía sensibilidad en el cuerpo, me pasaban hielos por encima para tratar de espabilarme y tampoco los sentía. Vino una ambulancia y me preguntaron que si estaba consciente, entre dientes pude responder a algunas preguntas. Después me tomaron el azúcar y me invitaron a irme a dormir la mona. No hicieron más por mí y volví a sentirme desamparada. Asumían que era una persona que había bebido de más, pero mis síntomas indicaban otra cosa más grave, no es normal ponerse así por tres copas. 

Quise pensar que quizás tenían razón y lo que me ocurría fue por el alcohol,  pero luego empecé a leer en redes sociales las historias de otras chicas a las que les había ocurrido lo mismo, en el mismo lugar y en la misma fecha. Ahí me di cuenta de que no era un caso aislado y me animé a compartir por Twitter. La primera chica que se dio cuenta de lo que nos había ocurrido sí que llegó a hacerse análisis de sangre para detectar sustancias, cuando yo fui consciente de lo sucedido, ya era demasiado tarde para buscar restos de drogas en mi organismo. No sé qué tipo de droga me echaron en la copa, lo que sí sé es que solo nos lo hicieron a varias chicas y con alguna intención de hacernos algo, porque no drogas a alguien sin motivo. Yo tuve suerte al haber estado acompañada de mis amigas, pero si hubiese ido sola, que por qué no, las mujeres tenemos derecho a hacer lo que queramos, quizás hubiese corrido otra suerte y podían haberme hecho cualquier cosa. Es la segunda vez en mi vida que me pasa algo así, hace unos años estaba en otra fiesta y me ocurrió algo parecido, con la diferencia de que aquella vez sí que me comentaron en la ambulancia que posiblemente me habían drogado y que tenía que acudir a un centro a hacerme pruebas de drogas. Por los síntomas que presentaba me dijeron que seguramente era porque me habían echado droga en la bebida.

Con esta campaña quiero visibilizar y poner en alerta a todas las mujeres que acudan a este tipo de locales, para que tengan mucho cuidado con sus copas. Las chicas somos las que más sufrimos este tipo de episodios, aunque yo no pueda denunciar porque no tengo ninguna prueba, sí puedo compartir mi historia para concienciar y que se sepa lo que nos están haciendo. Es una locura que sigan ocurriendo estas cosas contra las mujeres. Podrían poner alguna medida de protección para proteger nuestras bebidas y que estas personas no lo tengan tan fácil.

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