Pregunta para Congreso de los diputados

Mi nombre es Isabel y convivo con endometriosis. ¡Es necesario que exista una ley de visibilidad y tratamiento integral de la endometriosis que acompañe, apoye y ayude en el día a día a las mujeres que padecemos esta enfermedad!

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Isabel Sanchez Pregunta de Isabel Sanchez

Mi nombre es Isabel, tengo 41 años y convivo con endometriosis. La endometriosis es una enfermedad en la que, en la parte exterior del útero, crece un tejido similar a la mucosa interior del útero (el endometrio) que puede causar un dolor intenso y crónico. Al formarse en la parte externa del útero un tejido similar a la mucosa interior, se provoca una inflamación y la aparición de tejido cicatricial en la pelvis y, en ocasiones, otras partes del cuerpo.

Convivo con endometriosis desde mi primera menstruación. Desde mi primera regla empecé a estar enferma. Recuerdo ir a clase con muchísimo dolor, malestar, mareos y debido a ello recorrer muchísimas consultas ginecológicas, pero sin resultado ni diagnóstico alguno. Me llevaban al médico y las respuestas eran siempre similares: “no tienes nada”, “las reglas tienen que doler” … 

Hacia los 17 años más que el dolor crónico que yo sufría, lo que me afectaba realmente era el que estaba y me sentía enferma y nadie me creía. Incluso me mandaron al psiquiatra. Estuve muchos años asistiendo ya que se suponía que mis dolores eran psicosomáticos y a raíz de esta situación llegó la ansiedad. Ahora, con el tiempo, veo que todo venía de lo mismo. De encontrarme con una invisibilización y negación de mi enfermedad en mi entorno familiar y social. Que si yo era muy floja, que si siempre me estaba quejando, que si lo hacía para llamar la atención… Entonces, con el paso del tiempo, me volví un muro, dejé de quejarme y de hablar, perdiendo así casi toda mi vida social.  La enfermedad me ha aislado y yo también me he aislado. 

Tras tener la suerte de dar a luz a mis dos hijas (la endometriosis puede causar a algunas mujeres problemas de fertilidad), el dolor se volvió cada vez más insoportable. Acudía a urgencias regularmente sin obtener diagnósticos claros mientras me moría de dolor. Ya no tenía que ver sólo con la regla, sino que ahora el dolor estaba presente todo el rato. Es necesario visibilizar esta enfermedad, entre otras muchas cosas, porque hemos sufrido mucha incomprensión por parte de los médicos y sanitarios. He sido yo la que ha tenido que investigar y aprender sobre esta enfermedad que no me fue diagnosticada hasta los 32 años. 

Cuando me diagnosticaron sentí un alivio por tener una palabra que describiera lo que vivía y que demostrara que jamás estuve loca. 

En octubre, ya desesperada, decidí operarme. Tuve que luchar para que me operaran en la Unidad de Endometriosis de Arrixaca, sabía que era una operación complicada y que era imprescindible que se realizara en el lugar adecuado. A pesar de salir bien, de momento sigo con dolor e incluso es peor que antes. 

Pero, aun así, lo peor de esta enfermedad no es el dolor, lo más doloroso es la incomprensión social y médica. Es necesario que las mujeres que convivimos con endometriosis seamos escuchadas para que se consiga visibilizar esta enfermedad que nos quita nuestra calidad de vida. Necesitamos que haya profesionales sanitarios especializados en este tipo de enfermedades y que sepan empatizar con nosotras. Así como que se financien en su totalidad todos los tratamientos para la endometriosis. Existen muchas mujeres con esta afección y no es posible que se tarde tanto en diagnosticar los casos. Mi adolescencia hubiera sido diferente si hubiera sabido qué era lo que me ocurría.

Por todo lo plasmado, lanzo la siguiente petición al Congreso de los Diputados. Es necesario que exista una ley de visibilización y tratamiento de la endometriosis. Que nos acompañe y ayude a tener una vida digna, que nos brinde un sustento, que reconozca la incapacitación y que así no recaiga todo el peso en nuestras familias. Necesitamos que de apoyo a todas las mujeres que convivimos con endometriosis y que se adapte a la situación particular de cada una, reconociendo así la realidad diaria de todas y las barreras económicas y sociales a las que nos enfrentamos. 

También es de extrema importancia que los sanitarios estén formados y que los tratamientos y cirugías se aborden de manera multidisciplinar. ¡Una buena operación ahorraría muchas! 

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