Pregunta para Asamblea de Madrid
¿Por qué seguimos diseñando ciudades que no todos podemos utilizar? Es discriminatorio que un simple escalón puede impedirme entrar en un espacio con mi silla de ruedas
Soy Gerardo, tengo 48 años y desde que un accidente de tráfico cambió mi movilidad necesito una silla de ruedas para desplazarme. Pero sigo siendo la misma persona, con las mismas ganas de salir con mis amigos, hacer mis recados, viajar o simplemente disfrutar de un paseo.
El problema es que demasiadas veces no es mi silla la que limita lo que puedo hacer, sino el entorno que me rodea.
Y precisamente por todas las barreras que he descubierto durante estos años, lanzo esta petición. ¿Por qué una persona con movilidad reducida tiene que comprobar previamente si podrá entrar en un espacio, utilizar un baño o atravesar una puerta para hacer actividades que para el resto forman parte de su vida cotidiana?
Pedimos a las administraciones que garanticen una accesibilidad real en nuestros espacios públicos y que las necesidades de las personas con movilidad reducida se tengan en cuenta desde el momento en el que se diseña o reforma una ciudad.
Porque ir a comprar el pan no debería convertirse en un problema por encontrarte un escalón. Salir con amigos no debería depender de comprobar antes si podrás entrar en el local, y utilizar un baño no debería ser imposible porque no está adaptado.
Antes de mi accidente yo tampoco veía muchas de estas barreras. Un escalón era simplemente un escalón. No me fijaba en el ancho de una puerta, en si existía una rampa o en cuánto espacio había para moverse dentro de un establecimiento. Ahora todos esos pequeños detalles pueden decidir si puedo entrar en un lugar o tengo que darme la vuelta.
Muchas barreras arquitectónicas pasan desapercibidas para quienes no tienen que enfrentarse a ellas, pero condicionan cada día la autonomía de quienes sí lo hacemos.
Por eso pedimos que las administraciones garanticen el cumplimiento real de las medidas de accesibilidad, eliminen las barreras arquitectónicas que todavía existen en los espacios públicos y tengan en cuenta las necesidades de las personas con movilidad reducida en cada nueva decisión urbanística.
Porque avanzar hacia una sociedad inclusiva también significa conseguir que nadie tenga que preguntarse, antes de salir de casa, si podrá entrar en el lugar al que quiere ir.
Así, para que un escalón, una puerta o un baño sin adaptar no sigan limitando la autonomía de miles de personas, ¿nos ayudas con tu apoyo y difusión a conseguir unas ciudades que podamos disfrutar todos/as? Gracias.