Soy Beatriz: mamá, atleta y maestra; y estoy batallando contra el cáncer de mama. ¿Por qué no existen programas de actividad física para los pacientes oncológicos en los hospitales?
Gádor Joya

La atención a los pacientes oncológicos en hospitales debe ser integral en esas unidades podría haber un servicio de fisioterapia que llevase a cabo tu propuesta


Gracias, Laura por contarnos tu historia y por trasladarnos tu petición. Es ejemplar el ver cómo el ejercicio te ayuda a mantener esas ganas de luchar y esa actividad vital. Te deseo una pronta recuperación. Tal y como hablamos el pasado viernes 16 de abril en directo:

Tenemos una necesidad de que la atención a los pacientes oncológicos en hospitales sea integral. Desgraciadamente, en algunos hospitales los pacientes oncológicos van por las distintas consultas y no existe una atención integral. Me parece muy importante que los hospitales empiecen a dotarse de unidades integrales de atención al paciente oncológico. Y ahí es fundamental que haya un servicio de fisioterapia que ayudaría a dar este servicio que tú nos estás reclamando. 

En resumen, creo que es importante que haya unidades integrales de atención al paciente oncológico y dentro de esas unidades debe haber una unidad de fisioterapia que ayudaría a llevar a cabo tu propuesta. 


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Gádor Joya
 Galdera Soy Beatriz: mamá, atleta y maestra; y estoy batallando contra el cáncer de mama. ¿Por qué no existen programas de actividad física para los pacientes oncológicos en los hospitales?

Hola, 

Mi nombre es Beatriz, tengo 38 años y soy mamá, atleta y maestra de Educación Física. Pero a esta parte de mí me gustaría llegar un poquito más adelante. Antes me gustaría hablaros de la batalla que estoy librando. Desde hace algunos meses estoy venciendo un cáncer de mama. 

El aplazamiento de una revisión a consecuencia de la pandemia y la posible repercusión genética me llevaron a acudir al médico el pasado verano. Mi madre tuvo cáncer hace 27 años y, aunque los análisis genéticos no indicaban que existiese el riesgo de que yo pudiera desarrollarlo, desde los 35 años comencé a acudir a revisiones y controles periódicos. Así, en abril de 2020 llegó el momento de una nueva mamografía, pero como todos recordaréis, por aquel entonces una pandemia global nos impedía salir de casa. En verano, sin saber muy bien cómo ni por qué, algo se activó en mí, y decidí pedir de nuevo cita para esa revisión. Y en agosto lo vieron. 

La radióloga lo aceleró todo, y en menos de un mes estaba en quirófano. Inicialmente el diagnóstico indicaba que tenía un carcinoma in situ, por lo que la intervención sería suficiente, pero una vez en quirófano vieron que se había extendido a los ganglios. Al haberse expandido, y teniendo en cuenta mi edad, el protocolo me obligaba a someterme a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia para prevenir riesgos a medio y largo plazo. Y en esas estoy. 

Pero esa es tan solo una parte de mi historia. Como os comentaba anteriormente, soy atleta, maestra de Educación Física en Primaria, y madre. Y siempre he luchado por la conciliación. Ni la maternidad, ni el ámbito laboral me han frenado en la competición y el entrenamiento. Hace dos años batí el récord Guinness de 10 kilómetros con carrito de mis dos hijos. Por esta razón, me gustaría apoyarme en mi figura y experiencia para lanzar una petición a las instituciones de nuestro país. Desde aquí quiero dirigirme a nuestros representantes en el Congreso de los Diputados para hacerles la siguiente pregunta: ¿Por qué no existen programas de actividad física y profesionales del deporte en los hospitales para los pacientes oncológicos? El deporte es la mejor medicina para la mente, y aporta tantos beneficios diariamente, que no he encontrado mejor acompañante para un tedioso tratamiento oncológico. No solo es crucial a nivel anímico, sino que física y fisiológicamente reduce el riesgo de hospitalización durante la quimioterapia, y te ayuda a mantener la masa muscular, esencial en este proceso. 

Una historia ligada a la competición, el alto rendimiento y los buenos hábitos me han permitido mantener un ritmo constante de entrenamiento aun batallando la enfermedad. Muchas personas de mi entorno me preguntan a menudo: ¿Cómo lo haces? La respuesta es clara: el deporte se suma a mi deseo y ansia de vivir. ¿Por qué no podría ser el impulso perfecto para cualquier otro paciente oncológico? Necesitamos este tipo de programas en los centros y hospitales públicos. Necesitamos que este servicio se ofrezca a los pacientes oncológicos. 

No me gustaría despedirme sin realizar una última petición. En primer lugar, reivindicar la detección precoz, porque cualquier paciente debería tener acceso a un seguimiento continuado, sin importar la edad u otros factores. Ningún paciente debe quedar abandonado por el sistema sanitario, como tampoco deberían quedar abandonadas las enfermedades graves a consecuencia de la pandemia. La Covid-19 ha ensombrecido enfermedades como el cáncer, y ha dificultado no solo la detección, sino también el tratamiento de esta. La soledad de los pacientes, la incertidumbre y el desplome emocional son factores que no deben olvidarse, ni con una pandemia de por medio. 

Representantes del Congreso de los Diputados, 

Espero su respuesta

Sortzailea
Beatriz Morillo Carreño Beatriz Morillo Carreño
909 de 1500 Apoyos
2021.03.17

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