Pregunta para Congreso de los diputados

La pobreza menstrual existe: ¿cuándo cumplirán su compromiso para aplicar el IVA superreducido para los productos de recogida menstrual?

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La alerta sanitaria con motivo de la pandemia de la COVID-19 ha tenido graves consecuencias en la población, la más dramática, la pérdida de vidas humanas. Pero, además, este momento excepcional está teniendo también una serie de efectos psicológicos, sociales y económicos en la población, que deben ser visibilizados y atendidos. 

La destrucción de miles de puestos de trabajo, las familias en riesgo de exclusión al estar otros miles de trabajadores en situación de ERTE provoca que muchas familias tengan graves dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Los productos de recogida menstrual son también productos de primera necesidad, y están siendo ignorados o apareciendo en segundo plano en esta situación de crisis, no estando asegurada su distribución, lo que tiene un impacto directo en la vida diaria de quienes menstrúan.

En la actualidad, alrededor de 11.830.546 mujeres, jóvenes y niñas (25% de la población) están menstruando en nuestro país, y lo hacen como parte de su proceso fisiológico natural.

Nos parece una injusticia que estos artículos no sean considerados como productos de primera necesidad. Prueba de esto es el IVA que se les aplica del 10%, pese a que en la anterior legislatura fue aprobada la bajada al 4%. 

Los Presupuestos de 2021 recién aprobados por el Congreso y el Senado olvidan que el acuerdo de Gobierno de la coalición de PSOE y Podemos incluía la promesa de incluir los productos de recogida menstrual en el tramo de IVA superreducido

Demandamos la inclusión de la perspectiva de género en la política fiscal. Países como Kenia, Inglaterra, India, Australia o Canadá ya han reducido o eliminado el IVA en estos productos. Escocia ha dado un paso más allá, ha aprobado este año 2020 dar estos productos de manera gratuita. 

En las Islas Canarias, ya desde 2018, cuentan con compresas y tampones libres de impuestos. Este no es solo un gesto económico, sino que es también un gesto simbólico, en tanto que supone calificar a estos artículos como productos de primera necesidad, reconociendo así que la menstruación es algo natural que tenemos derecho a vivir dignamente.

La pobreza menstrual existe y es una reivindicación histórica del feminismo revertirla. Durante décadas, activistas y académicas han demandado ser escuchadas sobre este problema de alcance global: más de 500 millones de mujeres y niñas viven sin acceso a productos de recogida menstrual. Para ellas, llevar a cabo tareas cotidianas como ir a la compra, acudir al trabajo, a la escuela o pasear, se convierte en una hazaña imposible. Se quedan en sus casas, con vergüenza. Se anula su presencia en la esfera pública y se merma su autoestima y su seguridad. La menstruación es una emergencia si no tienes lo que necesitas para contener la sangre.

El tabú que  encierra la menstruación dificulta que este problema adquiera el carácter urgente que tiene

Desde aquí, instamos a los gobiernos a cumplir su obligación en la lucha contra la  discriminación que provoca la falta de acceso a una recogida menstrual adecuada.

En un momento como el que atravesamos, en el que el número de personas por debajo del umbral de la pobreza amenaza con crecer en nuestro país, y en el que muchas familias están dejando de percibir ingresos, se debe poner el foco en la pobreza menstrual. Un problema real que se define como la falta de acceso a productos adecuados para la recogida del sangrado menstrual, la falta de jabón y agua limpia, así como la falta de lugares seguros para el aseo, los falsos mitos y el estigma sobre la menstruación.

La pobreza menstrual es algo de lo que no se habla en este país, apenas existen estudios al respecto, y ya se sabe que aquello que no se nombra no existe, al menos no en el imaginario colectivo.

Queremos visibilizar desde aquí el trabajo de la investigadora Laura Medina Perucha, que junto a otras compañeras, lidera desde el IDIAPJGol de Barcelona el proyecto ‘Equidad y salud menstrual en personas que menstrúan en España’, que tiene como objetivo obtener una fotografía de la situación de la salud menstrual en nuestro país. Esta inequidad no se aborda sólo desde un punto de vista económico sino también en base al acceso a una educación y servicios sanitarios de calidad.

La pobreza menstrual amenaza con crecer. Es por ello que el Gobierno debe velar por contenerla y eliminarla. Por tanto, es su responsabilidad paliar esta situación garantizando el acceso a compresas, tampones o copas menstruales, al igual que a las compresas de tela y bragas menstruales (estas últimas tienen un 21% de IVA)  a todas las personas que menstrúan, porque ésta, como el resto de las pobrezas, tiene consecuencias negativas para el conjunto de la sociedad.

El hecho de menstruar es considerado aún hoy, como algo íntimo, privado o, como mucho, una “cosa de mujeres”. Sin embargo, es social, cultural y político. Y es en el marco político donde buscamos poner el foco, ya que el sistema patriarcal, capitalista y neoliberal sólo contempla el carácter productivo de la persona, y no pone el foco en su propia naturaleza y necesidades fisiológicas.

Con esta campaña queremos que desde las Instituciones del Estado se empiece a hablar de la menstruación como un proceso natural que vivimos millones de mujeres, niñas y jóvenes en este país y pretendemos poner, hoy más que nunca, la justicia menstrual en la agenda política y social, dando voz a todas las invisibles, reconociendo su existencia y la existencia de su dramática situación. Y, sobre todo, hoy más que nunca, reivindicando que en ningún caso vivir la menstruación con dignidad no puede ser un lujo según el poder adquisitivo de la persona.

Por todo ello instamos al Gobierno de España y al Congreso de los Diputados para que legislen identificando, visibilizando y erradicando la pobreza menstrual en nuestro país. Las demandas concretas son las siguientes:

  • La aplicación inmediata de la reducción del IVA de los productos de gestión menstrual del 10% al 4% en compresas, tampones y copas menstruales y que se establezca un precio máximo de venta al público, como ya se hizo con las mascarillas quirúrgicas con el fin de que la persona consumidora final perciba una reducción importante en los precios de los productos.
     
  • Garantizar en estos momentos de emergencia sanitaria, social y económica el acceso gratuito a los productos y recursos logísticos como el acceso al agua potable para una salud menstrual digna para aquellas personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad.
  • Fomentar políticas y campañas de sensibilización para evitar que la pobreza menstrual derive en absentismo escolar, como ya está ocurriendo en varios centros. Algunas alumnas sin acceso a productos de recogida menstrual pierden sus clases. El acceso a estos productos debería ser gratuito en los centros educativos.
  • Facilitar una educación menstrual integral que contemple la promoción de la salud, los derechos sexuales y reproductivos y la inclusión desde la mirada holística y multidisciplinar del ciclo menstrual.

Súmate a nuestro manifiesto para visibilizar y erradicar la pobreza menstrual. Firma y comparte. 

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