Pregunta para Parlamento de Catalunya
Muchas familias trabajadoras se quedan fuera de las ayudas para la inclusión. ¿Cuándo cambiarán los baremos para que el acceso sea más justo?
Muchas familias conviven hoy en día con el TEA en sus hogares. Desde los más mayores a los más pequeños, todos coinciden en la misma problemática: la falta de inclusión. Esta falta de inclusión queda plenamente patente a la hora de enfrentarnos a la administración. Y es que, seguimos encontrándonos con un sistema de ayudas que, en la práctica, deja fuera a muchas de las personas que más lo necesitan.
Actualmente, en Cataluña existen muy pocas ayudas para terapias como logopedia u otras intervenciones fundamentales para el desarrollo de los niños con TEA. Sin embargo, el acceso a estas ayudas está condicionado principalmente por los ingresos económicos de la familia. Es decir, muchas familias trabajadoras —que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes— quedan fuera de las ayudas simplemente por tener un empleo.
Al mismo tiempo, el sistema público ofrece recursos muy limitados. En muchos casos, las familias solo pueden acceder a una visita cada tres meses. Una atención tan espaciada resulta claramente insuficiente para cubrir las necesidades terapéuticas de un niño con TEA. Por este motivo, muchas familias se ven obligadas a recurrir a la atención privada, que puede suponer gastos de alrededor de 500 euros al mes o más.
Paradójicamente, estas mismas familias no pueden solicitar ayudas para cubrir esos costes porque trabajan y superan por poco el límite económico establecido.
Además, el sistema actual no tiene suficientemente en cuenta un factor clave: la gravedad o las necesidades reales de la persona con TEA. En lugar de valorar el nivel de apoyo necesario, el criterio principal sigue siendo únicamente el nivel de ingresos.
Esto genera una situación profundamente injusta: familias con necesidades terapéuticas importantes quedan sin apoyo simplemente por superar ligeramente un baremo económico que no refleja la realidad del coste de vida actual.
Por todo ello, pedimos la revisión de los baremos económicos para acceder a las ayudas para que no se excluya automáticamente a las familias trabajadoras. Necesitamos que las ayudas tengan en cuenta la gravedad del TEA y las necesidades reales de apoyo, y no solo los ingresos. Igualmente, sería necesaria una mayor cobertura pública de terapias especializadas, con una frecuencia adecuada.
Las familias de personas con TEA no deberían tener que elegir entre trabajar o poder acceder a las ayudas que sus hijos necesitan. Pedimos un sistema más justo, inclusivo y adaptado a la realidad de las familias. ¡Firma para apoyar una atención digna y accesible para las personas con TEA!