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Soy Arancha y padezco Endometriosis. Necesitamos más unidades especializadas en ginecología en Asturias. ¿Cuándo las introducirán y darán más visibilidad a la Endometriosis?

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Mi nombre es Arancha, tengo 45 años, resido en Gijón y padezco Endometriosis. Esta es una enfermedad donde el tipo de tejido que tiene el útero crece fuera de éste, provocando consecuencias fatales para la mujer, afectando en todos los ámbitos de nuestra vida. Se estima que entre el 15% de las mujeres la padecen, pero a mayoría no lo saben. El desconocimiento es el principal enemigo de la Endometriosis. Como la menstruación ha sido siempre un tabú, todavía falta educación, y por ende muchas niñas desconocen algunas enfermedades como la Endometriosis, así como parte de los médicos. Eso provoca que la enfermedad sea detectada cuando ya es demasiado tarde.

Mi relación con la Endometriosis empieza cuando era pequeña. Recuerdo que mis primeras reglas fueron muy dolorosas, teniendo una duración de 7 o 9 días y con un sangrado que no era normal, impidiéndome hacer la vida normal de una niña de 12 años. Llegué a tener anemia, y durante la regla siempre estuve muy débil. Había veces que no podía hacer gimnasia, y notaba como los demás niños y profesores no comprendían el dolor que padecía. 

Ya en la adolescencia, empecé a no poder hacer nada durante los 7 días que me duraba la menstruación. Debido a ello, asistí a muchos ginecólogos, pero no me ofrecieron ninguna solución. A lo largo de los años empecé a tener problemas para trabajar, ya que siempre tenía fuertes dolores también fuera. 

Los años posteriores trascurrieron entre médicos, intentando buscar una solución a mi dolor. Cuando me levantaba notaba como me tiraba la barriga, hasta que un día me desperté con un fuerte dolor y la barriga hinchada, parecía embarazada. Fui al centro de salud y los médicos se asustaron, pero después de hacerme las pruebas me dijeron que tenía líquido libre y que se me había infectado la zona pélvica. Finalmente me diagnosticaron la Endometriosis en grado 4, es decir, el más avanzado, y pasé por una operación para solucionar el problema. 

Después de pasar por cirugía, los médicos me comentaron que si quería tener niños, ese era el momento. Sin embargó, vi que el embarazo podía ser de riesgo y que muchos de ellos podían terminar en aborto, así que lo descarté. Me mediqué con píldoras anticonceptivas, pero no me ofrecieron un remedio que aturara mi enfermedad. 

En Febrero de 2018 tenía tanto dolor que no podía comer ni beber. Pasé un día y medio sin ingerir nada, y en el médico me informaron que las adherencias de la endometriosis hicieron una especie de nudo en el intestino. Me dijeron que solo podían atenderme los ginecólogos, pero me dieron cita para al cabo de tres meses. En Asturias hay muy pocos especialistas y unidades especializadas en ginecología. 

En Junio del mismo año seguía comiendo “como un pajarito”, había perdido la movilidad en una pierna y mi estado en general había empeorado. Clamé para que me derivaran a un sitio de España más especializado, y finalmente accedieron a operarme en Gijón. Cuando me abrieron vieron que había más de lo que ellos creían, y me retiraron ambos ovarios, las trompas de Falopio y el útero. Además, me perforaron parte del intestino para limpiarlo y finalmente tuvieron que cortarme un trozo de éste. 

Después de la operación, tuve muchos problemas, hasta darme cuenta que habían dejado un trozo de óvulo en mi interior que seguía funcionando, y que seguía produciendo un tejido de endometriosis. Creo que a mi edad el óvulo parará de funcionar en algún momento, por lo que espero que el dolor cese en algún momento.

Considero que, como esta enfermedad es muy desconocida, hay muchas mujeres que lo detectan muy tarde y que no se dan cuenta de las señales que muestra su cuerpo durante la menstruación. Creo que si en las escuelas educaran a las niñas sobre esta, y les hicieran ver que sufrir tanto durante esos días no es normal, muchas mujeres buscarían ayuda de forma temprana y se evitarían pasar por el calvario que yo he pasado durante todo estos años. Quizás con algunas charlas o cursos esto se pdría solventar. Parece que socialmente está todavía muy arraigado el concepto de que las mujeres debemos de sufrir, cuando este sufrimiento muchas veces es un indicador de que algo no marcha bien. 

La Endometriosis es una enfermedad que termina afectándote a todos los ámbitos de tu vida, desde laboral a socialmente, y te sientes muy incomprendida. El dolor te acompaña siempre (duele como un parto) y en mi caso me ha dejado el intestino tocado de por vida, y hay muchas mujeres que han tenido consecuencias parecidas. Contacté con la agrupación ESENDO, donde las mujeres con Endometriosis nos apoyamos mutuamente. 

Según mi experiencia, ya desde atención primaria he visto como muchos médicos no tienen formación sobre la Endometriosis, y eso hace que no se detecte la enfermedad cuando se debería y que no se sepa cómo tratarla. También creo que en Asturias necesitamos más especialistas en ginecología, para que no tengamos que hacer largos desplazamientos para que se nos trate. 

Por este motivo, siendo de Gijón, me dirijo a los miembros del Parlamento de Asturias para que tengan en cuenta esta situación y den visibilidad y conocimiento sobre esta enfermedad, para que así las mujeres estén informadas sobre ella y los médicos la detecten más rápido. También pido que se destinen más recursos en sanidad para que en Asturias podamos contar con más especialistas en ginecología. 

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