Pregunta para Asamblea de Madrid

Mi hermano se quitó la vida hace un año y medio. ¿Cuándo dejará el suicidio de ser un tema tabú y se empezarán a dar herramientas de prevención y acompañamiento?

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Me llamo Silvia, soy de Madrid y soy actriz. Hace poco más de un año y medio, en enero de 2020, ocurrió algo que, como casi todas las veces, nadie se esperaba: mi hermano Óscar, de 46 años, se suicidó.

Óscar desde pequeño había sido un niño muy aplicado, estudioso y autoexigente. Cuando tenía exámenes en el instituto ya tenía bastante ansiedad. Ahora me doy cuenta de que en aquella época quizá ya empezó a tener problemas emocionales, pero nadie supo verlo y él nunca tuvo a su disposición herramientas que pudieran ayudarle a gestionarlo.

Luego estudió medicina que, como bien sabrán, es una carrera muy larga y bastante dura. Todo esos años estuvo lidiando como pudo con el estrés de tener tantos exámenes y tan exigentes, hasta que en el penúltimo año tuvo un ataque de ansiedad y lo ingresaron porque ya empezó a tener pensamientos suicidas. Cuando estuvo ingresado, no tuvo más atención que pastillas, en ningún momento tuvo terapia psicológica, cuando normalmente debería ser al revés, hacer una evaluación psicológica para determinar si necesita tratamiento farmacológico o no.

Se logró recuperar y siguió adelante con su vida: terminó la carrera, se especializó, encontró trabajo, se casó y tuvo hijos. Fue llevando una vida mínimamente estable, hasta que volvió a tener una etapa dura en su vida: un divorcio. Al igual que cuando estaba estudiando, tuvo una recaída por la que tuvo que volver a medicarse.

Con el tiempo, él cada vez se encontraba en una situación más límite. Desde la sanidad pública lo único que hacían era recetarle pastillas. Tampoco quería volver a ingresarse porque temía que esto pudiera condicionar la custodia de sus hijos. Esta es una muestra más de lo estigmatizada que está la salud mental. Si un padre o madre tuviera una enfermedad física o un accidente y no pudiera cuidar de sus hijos, ¿verdad que no le retirarían la custodia?

Finalmente, en enero de 2020 no pudo más y se suicidó. Nadie se lo esperó para nada: el día anterior había ido a trabajar, me había llamado para felicitarme por mi cumpleaños, estaba bien con todo el mundo… no había ninguna sospecha.

Cuando ocurrió todo, la persona que nos atendió desde la policía era funcionaria, no había ningún psicólogo o psicóloga, que es lo que habríamos necesitado en aquel momento. Luego hablamos con la médico forense, pero de nuevo creo que debería haber estado allí una persona especialista para acompañarnos. Toda la situación era muy dura.

Después de todo aquello, acudí a mi centro de atención primaria porque realmente estaba muy mal, pero desde allí lo único que pudieron hacer fue darme pastillas para dormir. Luego me derivaron a un psiquiatra que admitió no tener una especialización en duelo por suicidio. Me dijo que pasaría su contacto a otro profesional. No sé si fue porque llegó la pandemia, pero nadie me volvió a contactar.

Me sentí muy sola y muy desamparada, y me di cuenta de que no hay suficientes recursos ni herramientas ni para prevenir el suicidio ni para acompañar a los supervivientes como yo. Fueron unos meses horribles para mí, sumado a la pandemia. Como no quería que nadie tuviera que pasar por lo que pasé yo, decidí reunir fuerzas y compartir mi experiencia para dar visibilidad al suicidio, siempre con responsabilidad, y ayudar a otras personas que puedan pasar por situaciones parecidas.

Uno de los principales problemas que veo es que desde la atención primaria no saben cómo actuar cuando hay una persona con pensamientos suicidas o un familiar que está pasando un duelo por suicidio. Puedo entender que no todo el personal puede saber de todo, y es totalmente normal, pero sí creo que al menos deberían saber adónde derivar un paciente si se da la situación.

Es por todo esto que quiero dirigirme a los miembros de la Asamblea de Madrid, ya que soy de Madrid y son mis representantes en dicha cámara, para que desde los centros de atención primaria se den más herramientas para saber actuar ante casos de suicidio, ya sea por prevención o por acompañamiento en el duelo.

No es ninguna novedad que faltan recursos en el sistema sanitario en cuanto a salud mental. En el caso de los suicidios, son las asociaciones, llevadas de forma prácticamente exclusiva por profesionales voluntarios y voluntarias, las que están haciendo la labor que deberían estar haciendo las administraciones. En mi caso, fue la red Aipis la que me dio un poco de luz para salir adelante y con la que estoy muy agradecida.

Actualmente los supervivientes de suicidio tenemos que buscar estas asociaciones por nuestra cuenta, pero no debería ser así. Deberían ser las administraciones públicas las que, si no pueden atendernos, como mínimo nos pasen el contacto de sí lo harán.

Si alguien se encuentra en una situación parecida y necesita ayuda, aprovecho para dejar algunos contactos por si les pueden ser de ayuda:

Teléfono de la Esperanza - 717 003 717

Red Aipis-Faeds - info@redaipis.org

Psicólogos Princesa 81 - 657 650 594

Asociación La Barandilla - 911 385 385

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