Pregunta para Parlamento de Catalunya

Las personas con discapacidad se sienten libres al pilotar, sin barreras, independientes, pero faltan medios para que haya igualdad. ¿Qué recursos existen para que la aviación sea accesible si se tiene movilidad reducida?

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Las Sillas Voladoras Pregunta de Las Sillas Voladoras

¡El poder volar es una sensación increíble!... para las personas con movilidad reducida, dependiente de una silla de ruedas, ese sentimiento va más allá: es sentirse libres, poder moverse sin la dificultad que imponen las barreras arquitectónicas, (escalones, aceras) o las de la propia naturaleza, que dificultan dar un simple paseo por el campo. 

Un avión adaptado nos permite tener los mismos derechos que una persona que camina, poder ir donde quieras, disfrutar sin ataduras… es terapéutico, y te empodera como persona para realizar otras actividades de las que ni uno mismo se creía capaz de realizar. Si puedes pilotar… cómo no vas a estar preparado para ir a la compra, trabajar, visitar al médico o conocer gente. 

Para las personas con discapacidad, la aviación es un bien social que promueve la igualdad. Y con el fin de seguir fomentado esta inclusión en la sociedad, necesitamos del apoyo de las instituciones para crear infraestructuras pensando en las personas con movilidad reducida, tal y como hacen el resto de países de la Unión Europea. 

El coste de las adaptaciones es muy elevado, pero necesario para facilitar el acceso a las instalaciones en aeródromos, aviones, hangares… o simplemente aseos para personas con movilidad reducida. 

Nuestra Asociación Las Sillas Voladoras, cuenta con la ayuda de sponsors, socios particulares, algún organismo público que puntualmente ayuda en alguna pequeña partida, y con la formación que ofrecemos en nuestra Escuela de pilotos con, y sin discapacidad, con manuales adaptados por primera vez en nuestro país a personas también con movilidad reducida en las piernas.

Es por ello que necesitamos que se reduzcan los costes de la aviación en general y consiguiendo más usuarios y mayor actividad, haremos que los costes bajen para que la aviación adaptada sea más accesible. Con la cesión de instalaciones, la adaptación de los aeródromos y la colaboración conjunta con las administraciones, podemos incentivar la actividad en los centros de vuelo, atraer usuarios, y crear actividad en el entorno cercano. Es lo que necesitamos para que en los aeródromos haya aviones adaptados, u otros, que nos permitan facilitar el acceso de la aviación a personas con menos recursos económicos. 

Para muchos, el momento de saberse dependiente de una silla de ruedas, les hace sentirse inferiores. La adaptación es cara y el nivel económico baja porque los empleos suelen ser más precarios, las pensiones bajan por los costes que una persona con discapacidad tiene en su día a día y se tienen muchas menos oportunidades de encontrar empleo, ya que para empezar, todos los trabajos físicos están descartados. 

Si existe una posibilidad en la que el deporte puede hacer que esa persona coja empoderamiento, fuerza y energía para poder hacer muchas más cosas, hay que fomentarla, porque la aviación no es solo pilotar, muestra tu mejor versión, te obliga a estar centrado, a trabajar tu mente, y además se tiene que ayudar, hay que limpiar el avión, guardarlo mantenerlo… aquí todo el mundo trabaja. 

Sillas voladoras nació de la negativa de la administración a que las personas con discapacidad pudiésemos ser pilotos, no nos dejaban, nos lo prohibían, aunque hubiera aviones adaptados a nuestras discapacidades, homologados y certificados. (En la Segunda Guerra Mundial ya lo hacían, y en Inglaterra un tetrapléjico puede llegar a pilotar, y en USA una mujer piloto, ha conseguido su licencia de piloto pilotando un avión con sus pies, puesto no tienen brazos)

Tras 8 años de litigios, el Tribunal Supremo nos dio la razón, y aunque todavía contamos con trabas para conseguir el certificado médico que da acceso al curso de piloto. El departamento de medicina aeronáutica nos obliga a esperar varios meses hasta que vienen a verificar en persona cómo bajamos y subimos del avión, mientras que esta función la podría llevar a cabo el mismo instructor o en su defecto, el examinador que verifica las aptitudes del alumno para certificar su conocimiento, experiencia y habilidades en el día del examen de piloto

Nosotros no cesamos en nuestro empeño de hacer ver que la aviación sea accesible para todos, porque es un deporte que ofrece libertad, y a las personas con discapacidad además les da energía para seguir adelante, sabiendo que aún quedan actividades y/o deportes con los que pueden tener una vida lo más normal posible.

En definitiva, sembramos para fomentar la inclusión de una discapacidad, y hemos de ser conscientes de que a cualquiera nos puede llegar a tocar un día de nuestras vidas, y será en este momento cuando agradeceremos, y mucho, que haya asociaciones o clubs deportivos como nosotros, para poder llevar a cabo el sueño de ser piloto aún sufriendo un problema de movilidad.

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