¿Acabarías con la actual reforma laboral del PP?
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Carlos Martínez Gorriarán

¿Acabarías con la actual reforma laboral del PP?


Buenas tardes, Juanra

Sí, es una reforma que no nos gusta nada porque debilita la posición de los trabajadores y hace el empleo más precario e inseguro, y sobre todo porque mantiene un modelo de mercado laboral que rechazamos, el dual laboral, con la marabunta de hasta 42 tipos diferente de contrato. Nosotros hemos propuesto un modelo alternativo mucho más interesante y justo, el Contrato Único. Vamos por partes.

España es un país de bajo nivel salarial desde hace tiempo. Los empleos están en general peor pagados que en países de economía comparable a la nuestra. En 2010 el sueldo medio español era de 22.916€ brutos anuales, pero con la crisis se ha producido un descenso generalizado aunque difícil de cuantificar. Lo que es seguro es que un trabajador cobra de media menos que hace unos años (lo explica aquí Rafa Pacheco), y que han aparecido muchos salarios miserables que no bastan para llegar a fin de mes. Con el agravante de que esa escasez salarial está muy mal distribuida: mientras que las retrbuciones de altos ejecutivos y profesionales prestigiosos pueden ser tan altas como las de cualquier país, y las de los funcionarios públicos y profesionales parecidas (en algún caso incluso superiores),  las de los trabajadores por cuenta ajena son inferiores, y en particular las de mujeres y jóvenes. Los pobres ni-ni, el producto de la burbuja inmobiliaria mezclada con la mala educación y el abandono escolar, están absolutamente marginados del mercado laboral por su baja cualificación: sus probablidades de encontrar empleos son tan remotas, si no hacemos algo serio en la formación, como las de trabajadores con experiencia pero más de 45 años... una exclusión trágica que también reclama una solución decidida.

Es particularmente grave que sean los jóvenes los peor retribuidos y con menor seguridad laboral incluso si encuentran empleo, y ese es uno de los peores aspectos de la reforma laboral del PP, con sus contratos sin garantías de estabilidad, facilidad de despedido y bajas retribuciones.  No solo porque es injusto, que lo es, sino porque el futuro de un país depende de sus jóvenes. Si estos no tienen un nivel de ingresos propio de una economía desarrollada, cualquiera que sea su cualificación, se resiente el consumo, baja la recaudación fiscal y, sobre todo, la de la Seguridad Social y el sistema de pensiones. Los bajos salarios y el alto paro juvenil significan más problemas para pagar las pensiones del futuro.

Otra de las consecuencias infaustas de esta bajada salarial a los jóvenes y nuevos empleados -que es lo ocurrido en la práctica- es el aumento de la pobreza infantil, que ya asciende al 26% de los niños en España, según Save the Children, Cáritas y otras fuentes muy creíbles. Es normal, porque los niños viven en familias con padres jóvenes en paro, o con empleos precarios y mal pagados. Pagar poco y mal a los jóvenes (una categoría laboral que empieza a extenderse a los menores de 40 años) es un suicidio para un país que quiera mantener cierta calidad de vida y expectativas de crecimiento.

La reforma laboral de Rajoy ha reiterado lo que, en nuestra opinión y la de muchos, es un vicio tradicional de la economía española: hacer los ajustes por la vía salarial y el empleo, en vez de invertir en innovación (I+D+i), educación, formación de los trabajadores (y parados), empleo flexible y mejora de la competitividad de las empresas. No es una fantasía, es lo que hacen países que van mucho mejor que nosotros aunque también sufrieron una dura crisis económica, desde Estados Unidos a otros con un modelo muy diferente, como Reino Unido, Austria u Holanda. Claro que esos países no han tenido que dilapidar dinero público para rescatar a las Cajas de Ahorros arruinadas por la gestión política, ni a mantener una economía sometida al "capitalismo de amiguetes", y una administración pública desmesurada y corroída por corrupción y mala gestión. Estos son nuestros males, y bajar salarios y hacer más precario el empleo no sirve para resolverlos.

Consideramos prioritario acabar con el mercado laboral dual, que puede describirse como un sistema donde existen dos grandes categorías de empleos: los que tienen contratos fijos, protegidos por la legislación laboral aplicada a contratos indefinidos, y los que tienen alguno de los numerosos contratos precarios, temporales, de pruebas, etc. Pensamos que la solución está, como decía, en el Contrato Único indefinido, existente de diversas formas en los países europeos que menos paro tienen. Consiste en un contrato laboral igual para todos e indefinido, con excepciones muy concretas y controladas de contrato laboral para trabajos puramente temporales por su naturaleza.

Este tipo de contrato flebiliza la contratación mediante un sistema de indemnización creciente por despido: es baja al principio y sube con el tiempo, de modo que a una empresa le resulta fácil contratar empleados porque si debe despedirlos el costo no será muy alto, y en cambio evita despedir a empleados veteranos porque el costo se multiplicará y, además, son una inversión valiosa de la empresa en capital humano. De este modo se logra el doble objetivo de flexibilizar la contratación pero erradicando la precariedad y la discriminación de los trabajadores más jóvenes y los nuevos empleados. Con el cambio de empresa se retienen los derechos laborales, es decir, no se empieza de cero. Es una propuesta que esperamos seguir mejorando, inspirada en la experiencia de otros países y en el valioso trabajo de muchos expertos e instituciones, como valora en Politikon Jorge Galindo.

Lo hemos propuesto en el Congreso, aquí hay información más detallada. Pero todo el mundo votó en contra por sus intereses y prejuicios: el PP porque prefiere la reforma de Rajoy, que es la que pide la patronal, y PSOE e IU porque lo rechazan los sindicatos, que prefieren también un mercado dual porque beneficia a sus afiliados más veteranos y a sus intereses. Hay además cosas menos confesables, como que la formación de parados ha resultado ser otro pozo de corrupción indecente que ha lucrado a sindicatos y patronales, como se ha demostrado en Madrid y Andalucia. Por eso urge acabar con un modelo de mercado laboral tan injusto, ineficiente y fácil para la corrupción. No beneficia ni a las empresas que quieren producir y vender más, contratando a más empleados, ni por supuesto a los desempleados que buscan trabajo, en muchos casos con cada vez menos esperanzas de conseguirlo alguna vez. Para la sociedad en su conjunto, es un sistema malo y sin futuro. El inmovilismo de derecha e izquierda tradicionales, agravado ahora por el populismo, es la verdadera maldición de la democracia española, como se demuestra también en el rechazo irreflexivo del Contrato Único. Nosotros vamos a seguir proponiéndolo.

 


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Carlos Martínez Gorriarán
 Pregunta ¿Acabarías con la actual reforma laboral del PP?

De cambiar esta reforma laboral k ha dado mas parados k empleo,por cuales medidas laborales y económicas propondrías para aumentar el empleo

Gracias por tu tiempo. Un saludo

Enviada por
juanra tejero juanra tejero
82 de 80 Apoyos
10.07.2014

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