Pregunta para Región Metropolitana de Santiago
¿Cuándo y cómo se va a mejorar la educación ambiental en Chile?
Soy Camila Escobar Palacios tengo 23 años. Estudié Ingeniería Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez con máster en Estrategia y Administración en Sustentabilidad. Formo parte de la fundación Tremendas, un colectivo de jóvenes empoderadas que buscan generar acciones de impacto social en los 17 objetivos de desarrollo sostenibles de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Soy vocera del área de Medio Ambiente encargada de Educación Ambiental, donde buscamos concientizar a nuestra sociedad sobre la crisis climática.
Empecé a relacionarme con el activismo cuando me di cuenta de que, si bien me gusta mucho el planeta tierra y la naturaleza que nos rodea, mis hábitos no eran los mejores para relacionarme con mi entorno. Empecé a investigar sobre el impacto que tenía mi consumo alimenticio y viajes en el medio ambiente, y empecé a ser más consciente.
Si no nos enseñan a relacionarnos con nosotros mismos ni con otros, mucho menos con el entorno. Sin educación no hay forma de que las personas cambien sus acciones individuales para combatir el cambio climático, ya que desconocen las consecuencias.
La Ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente(1994), define Educación Ambiental como un “proceso permanente de carácter interdisciplinario, destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio bio-físico circundante”.
Me parece fundamental revisar cómo se ha implementado este aspecto de la ley, ya que no basta con que esté escrito en papel, y al parecer aún no aprendemos lo suficiente. Según el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU: el calentamiento global se debe a la humanidad, las emisiones actualmente tienen su nivel más alto de los últimos 800 mil años y el incremento de la temperatura se mantendrá, al menos, durante 30 años más.
La sustentabilidad debe ser un eje transversal en la educación, no debe ser un ramo o una clase, ya que no es una ciencia. La ciencia que estudia el clima, la climatología, nos dice que hay que hacer algo urgente, pero para poder transitar hasta el desarrollo sostenible de manera más rápida necesitamos que la educación ambiental esté presente tanto en la educación temprana como superior y en diferentes instancias a lo largo de la vida. Necesitamos abogados, ingenieros, periodistas, y todo tipo de profesionales empapados de este conocimiento.
Si contáramos con profesionales realmente instruidos sobre el impacto ambiental en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), no hubiéramos tenido un proyecto Dominga aprobado (vale mencionar que todavía existen recursos pendientes ante la Corte Suprema). Si hubieran políticos que supieran realmente del tema, no estarían promoviendo el ecocidio que estamos viviendo.
Además, hoy más que nunca es importante incorporar a la educación ambiental el enfoque de género, para que todas las decisiones e influencias sean paritarias. También, tiene que estar presente la innovación como un eje fundamental, ya que hoy más que nunca es necesario “pensar fuera de la caja”, para encontrar nuevas soluciones a la crisis climática.
Te invito a visibilizar la urgencia de más educación ambiental. Con tu apoyo recibiremos una respuesta de las autoridades pertinentes en esta misma web.