Pregunta para Senado

Tengo endometriosis, una enfermedad limitante e ignorada que se normaliza como una regla dolorosa. ¿Cuándo se tendrá en cuenta el malestar y los fuertes dolores que provoca como para considerarse incapacitante?

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Ainara García Pregunta de Ainara García

Me llamo Ainara y convivo con una enfermedad crónica que ha condicionado mi vida: la endometriosis. No es solo un dolor menstrual fuerte, como muchas veces se minimiza; es una patología compleja en la que un tejido similar al del endometrio crece fuera del útero, afectando órganos y generando un dolor persistente y, en muchos casos, incapacitante.

En mi caso, el mayor obstáculo no fue solo la enfermedad en sí, sino el tiempo que se tardó en diagnosticar: 18 años. Durante todo ese tiempo, fui de consulta en consulta sin respuestas claras, algo que lamentablemente es habitual debido a la falta de formación y concienciación incluso entre profesionales sanitarios. Cuando por fin obtuve un diagnóstico, ya era tarde para evitar muchas de las consecuencias, y las intervenciones médicas no lograron los resultados esperados.

Vivo en Ibiza, y para recibir atención especializada tuve que desplazarme hasta Mallorca, lo que implicó aún más demoras. Mientras tanto, mi salud se deterioraba. Hoy no solo tengo endometriosis, sino también otras patologías derivadas o asociadas: dolor lumbociático, síndrome miofascial, sospecha de fibromialgia, adenomiosis y una alta probabilidad de infertilidad.

La fatiga es constante y extrema. Apenas puedo permanecer sentada y paso gran parte del tiempo en reposo. Los tratamientos para el dolor, incluyendo opioides fuertes, han tenido efectos secundarios importantes, como el empeoramiento de mis migrañas. Además, el impacto psicológico ha sido enorme: convivo con ansiedad, depresión y ataques de pánico.

A pesar de todo esto, mi situación no ha sido reconocida como incapacitante. Tras más de un año de baja, y aunque una inspectora médica propuso mi incapacidad permanente, el tribunal médico la denegó. Esto me deja en una situación límite: sin ingresos, sin ayudas y sin poder trabajar en condiciones normales. Mientras recurro esta decisión, no tengo acceso a prestaciones por no cumplir ciertos requisitos administrativos.

En los últimos años se ha empezado a hablar del dolor menstrual en el ámbito político, lo cual es un paso importante. Pero no es suficiente. La endometriosis sigue sin figurar como enfermedad incapacitante en los listados oficiales, y muchas mujeres seguimos desprotegidas.

Esto no es solo una cuestión médica, es una cuestión de justicia social y de igualdad. Necesitamos una sanidad que tenga en cuenta las diferencias de género, que investigue más y que no minimice el sufrimiento de millones de mujeres. Necesitamos que el Estado actúe y reconozca la gravedad real de esta enfermedad.

Por todo ello, pido tu apoyo. Ayúdame a dar visibilidad a esta situación, a que se escuche nuestra voz y a que las instituciones tomen medidas reales. No podemos seguir siendo invisibles.

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