Pregunta para Parlamento de Andalucía
La falta de equipos de orientación educativa en los centros escolares deja desamparados a los niños con necesidades especiales. ¿Cuánto tiempo más deben esperar los menores que necesitan estos apoyos?
Actualmente, muchas familias nos enfrentamos a una realidad preocupante dentro del sistema educativo: la extrema lentitud en la atención al alumnado con necesidades específicas por la falta de recursos suficientes en los Equipos de Orientación Educativa.
En nuestro centro, con cerca de 670 alumnos y alumnas, el Equipo de Orientación Escolar está compuesto por cuatro profesionales: una orientadora, dos maestras de Pedagogía Terapéutica (PT) y una maestra de Audición y Lenguaje (AL). Sin embargo, la realidad es que únicamente una de las maestras PT es fija en el centro. La orientadora, la otra PT y la maestra AL son compartidas con otros colegios, y en el caso de la orientadora, solo está presente dos días a la semana.
Estos datos evidencian una clara insuficiencia de recursos para atender adecuadamente a un volumen tan alto de alumnado, especialmente a quienes requieren valoración, seguimiento e intervención especializada.
Nuestra pequeña, Lola, convive con epilepsia infantil y necesita atención específica y continuada. Sin embargo, la escasez de profesionales provoca listas de espera prolongadas para obtener informes fundamentales, necesarios para acceder a adaptaciones curriculares, reconocimiento de necesidades específicas o ayudas económicas.
Mientras tanto, muchos menores permanecen en un auténtico “limbo educativo”, sin los apoyos que necesitan para desarrollarse en igualdad de condiciones. Esta demora genera consecuencias reales: retrasos en el aprendizaje, falta de adaptación educativa y una importante carga económica para las familias, que en muchas ocasiones se ven obligadas a recurrir a especialistas privados al no disponer a tiempo de la documentación oficial necesaria para solicitar becas o ayudas.
Por ello, reclamamos el refuerzo urgente de los Equipos de Orientación Educativa y una dotación suficiente de profesionales en los centros, garantizando una atención real y estable.
Además, pese a que existen numerosos casos de alumnado con epilepsia infantil y otras necesidades médicas, seguimos sin contar con protocolos claros, homogéneos y específicos de actuación en los centros educativos. Actualmente, la respuesta depende en demasiadas ocasiones de la voluntad individual del profesorado o de soluciones improvisadas.
Es imprescindible crear protocolos claros, específicos y obligatorios para la atención del alumnado con necesidades médicas y educativas ya que no hablamos de casos aislados, sino de una realidad que afecta a muchas familias.
Por una educación verdaderamente inclusiva, digna y accesible para todos.