Pregunta para Eusko Legebiltzarra

Soy Iria, tengo 15 años y padezco Anorexia. ¿Cuándo harán campañas de prevención y concienciación sobre los trastornos alimenticios, así como lo hacen para las drogas u otras enfermedades?

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Iria L Pregunta de Iria L

Mi nombre es Iria, tengo 15 años y sufro de Anorexia. Lamentablemente, esta es una enfermedad que afecta más de 400.000 personas en nuestro país, la mayoría jóvenes, y no se le da la importancia que merece a la hora de prevenirla. Considero que es fundamental dar visibilidad a los trastornos alimenticios, concienciar sobre su gravedad y sobre la importancia de cuidar la salud mental. Quiero compartir mi historia para ayudar a las demás personas e intentar mejorar nuestra sociedad.

Ya desde bien pequeña me sentía acomplejada. Cuando iba a ballet, comparaba mi cuerpo con el de las demás niñas, y siempre las veía mucho más delgadas que yo. Hace unos años, me peleé con unas chicas que me llamaron “gorda”. En ese momento empecé a comer cosas más saludables, no quería comer chuches ni cosas que pudieran engordarme. 

En el año 2018, después de las navidades, unos familiares empezaron a hacer dieta saludable para compensar los excesos de las fiestas navideñas. Yo me sumé a ello, pero llevándolo gradualmente al punto de no querer comer prácticamente nada. Quería perder kilos, y en dos meses mi peso bajó bruscamente. 

Mi hermana sabía un poco del tema, me enseñó un video sobre la anorexia y me di cuenta que yo me encontraba en la misma situación que la chica del video. En ese momento confesé el problema y decidimos buscar ayuda médica. 

Llegué a un extremo de gravedad en que tuvieron que ingresarme. Yo no era consciente de la gravedad de la situación, ese día me encontraba fenomenal, y cuando el especialista me explicó la realidad, fue como una bofetada en toda la cara. Ingresé en el centro infantojuvenil de Bizkaia. En él hacíamos terapias por grupos y nos obligaban a comer. Yo lloraba todas las comidas, lo pasé muy mal, pero finalmente comí y me fui recuperando. Pasé un mes y medio ingresada totalmente y luego fui durante el día durante otro mes y medio. Me centré en mi recuperación y poco a poco fui sanando. 

Pensé que al salir del centro el resto iba a ser fácil, pero es una montaña rusa. Te sientes solo porque crees que nadie te entiende, y aunque estuve tiempo comiendo manifestaba mi ansiedad con autolesiones. Poco a poco empecé otra vez con el circulo vicioso, a rechazar la comida e incluso provocarme vómitos. Fui a tomar un helado con mis amigas, y la ansiedad fue tal que tuve que regresar a casa. 

El hecho de no comer es solo uno de los síntomas de lo que hay detrás de la anorexia. Esta enfermedad no es “no comer” si no que se trata de un cúmulo de emociones que no sabemos gestionar, y lo manifestamos no comiendo, autolesionándonos o con otro tipo comportamientos perjudiciales.

La exigencia de la sociedad por ser delgadas y perfectas es un mensaje que nos llega ya desde bien pequeñas en los dibujos, los juguetes o los cuentos. Este mensaje va calando poco a poco, provocando problemas de autoestima en muchos niñas y niños que pueden desencadenar en trastornos de la alimentación ya desde muy temprana edad. 

Considero que deberían de hacerse más campañas de prevención para prevenir los trastornos alimenticios. De la misma forma que se nos conciencia sobre la prevención de ciertas enfermedades o dolencias, como el tabaquismo, los accidentes de coches, las drogas o las enfermedades de trasmisión sexual, también deberían de concienciar sobre la importancia de la salud mental y la prevención de trastornos alimenticios y de lo graves y peligrosos que pueden ser. La difusión de campañas institucionales, a charlas en los colegios, y la erradicación de estereotipos en los medios de comunicación pueden ser un buen comienzo para la prevención. 

En cuanto al tratamiento, creo que todas las personas deberían de tener acceso a un centro como el que yo fui en Bizkaia, ya que es esencial poder estar acompañada de profesionales. Yo tuve suerte porque me dieron herramientas para afrontar la salida y me hicieron comer; hay muchos centros en los que te ponen una sonda y no tratan el problema.

La anorexia nos lo quita todo, empezando por la sonrisa y afectando nuestro día a día. Hay muchos prejuicios entorno a esta enfermedad, y muchas personas no entienden que es una enfermedad más, que requiere tiempo para sanar, y que también mata.

Nos deberían de enseñar a querernos tal como somos, restarle importancia al físico y sumarle al alma, que al final es lo que perdura. 

Con todo esto, siendo de Bizkaia, me dirijo a los miembros del Parlamento Vasco para que tengan en cuenta esta situación y dirijan más campañas de concienciación para la prevención de los trastornos alimenticios.

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