Pregunta para Parlamento de las Islas Baleares

Tengo diversidad funcional sensorial, enfermedades que dificultan mi movilidad y un sarcoma pleomórfico de alto grado: ¿Hasta cuándo seguiréis vulnerando mis derechos de inclusión social?

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#NoSoyDiscapacitadaTúMeDiscapacitas

Me llamo María Soledad Ortega Martínez, soy residente balear desde el año 2013, tengo una diversidad funcional sensorial del 83% en pérdida de visión, producida por un tipo de enfermedad rara llamada Stargardt, y un 60% en pérdida auditiva. Tengo concedido el grado de incapacidad laboral permanente absoluta y el grado de dependencia, percibo una pensión mínima muy por debajo del salario mínimo interprofesional.

En este momento vivo sola en Menorca y resido en una vivienda de alquiler situada fuera del núcleo urbano y alejada del hospital, del ambulatorio, de tiendas de alimentación y primera necesidad, de instituciones, etc.

Dispongo de un servicio de transporte urbano deficiente, con mala accesibilidad y muy caro, en comparación con el transporte público de otras islas de la misma comunidad autónoma.

No me he sentido nunca ni “discapacitada” ni “minusválida” ya que siempre he contado con los recursos propios suficientes para sobrellevar mi diversidad funcional sin dejarme atrapar por los estereotipos y prejuicios que hay detrás de estos adjetivos entrecomillados. 

En julio de 2018 me sobrevino un tipo de cáncer raro, sarcoma pleomórfico de alto grado “leiomiosarcoma”, en la zona dorsolumbar izquierda que tras la intervención quirúrgica me provocó una gran recesión muscular que afecta a mi movilidad ya que no me permite tener la espalda firme durante mucho tiempo en posición estática. Dicho tumor tiene el pronóstico de una alta letalidad en un periodo corto de años.

A la diversidad funcional y al cáncer se le suma, desde septiembre de 2020, un brote crónico de fibromialgia, con alta inflamación y dolor muscular a nivel general, y una psoriasis palmo plantar que, aparte de dejarme a menudo sin poder caminar por las grietas abiertas en los pies, no se pueden tratar farmacológicamente por ser incompatible, su tratamiento, con el tipo de cáncer que en este momento está en vigilancia activa, cada tres meses, con pruebas radiodiagnósticas. También está activo un síndrome metabólico en este momento en estudio.

Con todo este cuadro médico, social y económico, que sobre todo me dificulta la movilidad, me encontré a primeros de 2020 con el escollo de tener que solicitar documentación, para la obtención de diversos servicios imprescindibles para mi calidad de vida. Esta necesidad me obligó a ir de un lugar a otro, sin lograr obtener una información eficaz de quien o dónde me tenían que facilitar dicha documentación.

 He vuelto a casa muchas veces, después de haber agotado mis propias fuerzas y recursos económicos sin respuestas concretas para solucionar las necesidades que por derecho me corresponden y en estas ocasiones me veo invadida por un fuerte sentimiento de impotencia y frustración con el consiguiente deterioro de mi salud mental.

En febrero de 2020 interpuse, a este respecto, una reclamación en mi ayuntamiento y en el Consell Insular de Menorca. El Consell me ha contestado explicando que mis reclamaciones son competencia del Ayuntamiento y me ha derivado a la Sindicatura de Greuges de Menorca para presentar en esa instancia otra reclamación. De nuevo, me derivan a otro organismo.  Sigo yendo de un lugar a otro constantemente sin la ayuda de un profesional de referencia que me guíe de forma exacta a la persona o institución que corresponda.

La situación empeora cuando se me niega de forma reiterada la posibilidad de poder realizar TODAS las gestiones de forma telemática, ya que cuento con todos los recursos necesarios para ello. 

Esto me obliga  a ir y venir y a firmar documentos que no puedo leer, ya que no están adaptados a mis necesidades visuales, vulnerando los derechos de dignidad y autonomía recogidos en la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social y en las Leyes 39 y 40 del 2015 y a las cuales me acojo en busca de amparo.

Como mi cuadro diagnóstico es degenerativo, y mi movilidad está mermando rápidamente, llevada por la sensación de apremio, solicité cita presencial con la Regidora de mi ayuntamiento y con la Consellera de bienestar social, del Consell Insular de Menorca, el pasado día 13 y 15 de abril respectivamente, para poner en conocimiento mi situación de vulnerabilidad social en este momento tan delicado de mi vida.

La Consellera, que en este momento no me pudo atender, derivó dicha cita a la trabajadora social y a la técnica del departamento de bienestar social.

De quien sí que tengo apoyo, y desde aquí reitero mi agradecimiento, es de la ONCE, a la cual pertenezco como afiliada, y que durante muchos años me ha facilitado la accesibilidad a la formación que elegí realizar, a los soportes tiflotécnicos, al material de baja visión y sobre todo a la escucha empática y siempre disponible de Borja Rodriguez Dopazo, director de la agencia de la ONCE en Mahón.

También cuento con el apoyo incondicional, para mí fundamental en esta estadía de mi vida, de la AECC de Mahón y sus dos, siempre disponibles y resolutivas profesionales, Beatriz Martinez, trabajadora social y Evelin Triay, Psicóloga oncológica. 

Quiero aclarar que no pertenezco a ningún partido político ni considero que las deficiencias a las que me estoy enfrentando sean propias de este o de aquel partido

Son las personas, en determinados ámbitos de gestión, las que no tienen la suficiente escucha, empatía, recursos, diligencia y profesionalidad para ejecutar el trabajo al que se han querido dedicar de forma voluntaria. 

Porque considero que, para atender a personas lo más necesario es SER persona.

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Pregunta dirigida a: Parlamento de las Islas Baleares