Soy Lorena Gutiérrez, madre de una niña asesinada de 12 años y de un joven de 16 que murió por negligencia médica, víctima colateral del feminicidio de mi hija. Pido que los asesinos de mi Fátima sean sentenciados y que nos ayuden a vivir en paz y seguros
Clara Aguilera

Tú y tu familia habéis luchado mucho: Me ofrezco para ver con mis colegas aquello que podamos hacer para serviros de altavoz y para que esta impunidad no salga gratis.


El pasado martes 11 de mayo, Osoigo llevó a cabo un encuentro virtual entre ciudadanas mexicanas y europarlamentarias. Lorena participó en dicha reunión y expuso su historia así como su petición. Aquí puedes ver el vídeo del encuentro. A continuación transcribimos la respuesta de la diputada del Parlamento Europeo, Clara Aguilera:

Es desgarrador lo que nos has contado, Lorena, es terrible. No sé cómo se puede sobrevivir a todo eso. Cuesta trabajo hablar. Quiero agradecer sobretodo la fuerza que tiene que, a pesar de todo, ahí estás luchando después de tanto sufrimiento. 

Soy vicepresidenta de la Delegación con México en el Parlamento Europeo y ofrezco que tengamos otro encuentro. Aquí están mis compañeras Diana y María Eugenia, las tres intentaremos, en la medida de lo que podamos, hacer que estas situaciones se conozcan. 

Me gustaría preguntarte en qué estado sucedió la terrible desgracia de tu hija. 

Lorena: "En Toluca, en el municipio de Lerma que pertenece a Toluca".

¿Tu familia ha tenido algún tipo de protección a lo largo de todos estos años en lo que habéis luchado porque se haga justicia contra estos asesinos?

Lorena: "Tenemos un botón que pulsamos innumerables veces cuando Daniel estaba muy mal y nadie acudió a nuestra ayuda. También los tres desplazamientos que hemos tenido se han dado como medidas de protección".

La verdad es que cuesta trabajo hablar después de todo esto. Me ofrezco a que haya otras ocasiones de encuentro para plantear qué podemos hacer. Quizá podamos abordar una iniciativa, no lo sé ahora mismo. Me he quedado un poco desconcertada, primero de la fuerza que, a pesar del drama tremendo, tienes.

Hablaré con mis compañeras después de terminar este encuentro para ver si podemos hacer algo. Cuando hablamos y trabajamos el tema de la delegación de México, lo que hablamos los últimos tiempos es el acuerdo comercial y el económico. También hemos hablado en muchas ocasiones sobre los asesinatos, los feminicidios y la situación impune que existe en México sobre este tema. Es importante que esta voz se oiga. Los terribles casos que tanto Lorena como Maribel y Lidia reivindican. Hablaré con mis compañeras para que vuestra voz se oiga más, más lejos. 

Tú has perdido dos hijos y no los vas a recuperar, pero podemos ver hasta dónde podemos llegar para que estos casos no vuelvan a ocurrir. Mucho se nos ha vendido con el presidente actual, pero creo que no está cambiando el gran problema de la impunidad y de la situación de la justicia en México. 

Me ofrezco para ver con mis colegas aquello que podamos hacer para serviros de altavoz y para que esta impunidad no salga gratis. Tú y tu familia habéis luchado mucho. Quizá cuando estas historias salen de México puedan avergonzar a los gobiernos. Tendremos que verlo, pero veremos qué podamos hacer desde el Parlamento Europeo. La distancia hoy día no es un problema, aquí estamos para escucharos y para entenderos. 

Hablaré con mis compañeras para hacer un altavoz grande y que llegue más lejos. Ánimo, sois luchadoras combativas y solo puedo decir que os traslado todo mi cariño y espero que podamos hacer algo.


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Clara Aguilera
 Pregunta Soy Lorena Gutiérrez, madre de una niña asesinada de 12 años y de un joven de 16 que murió por negligencia médica, víctima colateral del feminicidio de mi hija. Pido que los asesinos de mi Fátima sean sentenciados y que nos ayuden a vivir en paz y seguros

Soy la madre de Fátima Quintana y de Daniel Quintana Gutiérrez. Junto con mi familia, llevo 6 años caminando y tocando puertas para lograr tener acceso a la verdad y a la justicia. En el caso de mi hija Fátima, fue un feminicidio cuando ella tenía 12 años. A las 14:40 de la tarde, ella bajó del autobús y se dirigió a casa, en Toluca, Estado de México, como lo hacía todos los días al volver de la escuela. Fue interceptada por tres hombres, vecinos de la comunidad. Aquel 5 de febrero de 2015, mi hija Fátima fue privada de su libertad, torturada, violada, lapidada, asesinada y semi enterrada, como fue que la encontramos dos horas después de que desapareciera. La encontramos su hermanito Dani, que entonces tenía 10 años de edad, y yo.

En este caminar nos hemos encontrado con mucha violencia institucional y violación a nuestros derechos. Fuimos desplazados de nuestro hogar, ya en varias ocasiones. Nosotros, la familia de Fátima, hemos sido obligados a dejar nuestras vidas por una seguridad que el Estado no nos puede garantizar. Y tal ha sido este nuestro caso que el pasado 24 de noviembre de 2020, mi hijo Daniel, estando en una medida de protección, murió por negligencia médica. No hubo el más mínimo respeto al derecho al interés superior del menor. Daniel tenía 16 años y mi familia y yo estábamos en el estado de Nuevo León con medidas de protección porque habíamos recibido amenazas de muerte por parte de la familia de uno de los asesinos de mi hija.  

A Dani le negaron el acceso al sistema público de salud de Nuevo León y murió por negligencia médica, por omisión, por la indolencia de todo un Estado que violenta los derechos a los niños. Mi hijo no tenía acceso al sistema de salud, y tal es la violación que murió. Dani tenía un dolor abdominal y vómito de hacía 4 días; lo llevamos a 4 hospitales para que le dieran atención de urgencia, y en los cuatro hospitales le negaron la atención. Nos decían solo que era un ataque de ansiedad, pero en ningún momento lo revisaron ni le tomaron pruebas de nada e hicieron caso omiso de cuando les dijimos que su dolor en el estómago era ya muy fuerte y que además tenía vómito.

Esos hospitales en donde nos negaron la atención fueron el Hospital Regional Materno Infantil de Alta Especialidad, de Nuevo León; el Hospital San Vicente, de Nuevo León; el tercero, fue el Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González, en Nuevo León; y el Hospital Psiquiátrico. En este último nos volvieron a decir que Dani sufría de una crisis de ansiedad, y después de preguntarme el médico a mí cuánto medía y pesaba mi hijo, le suministraron un ansiolítico y un antidepresivo y no quisieron hacer más. Nos fuimos a casa, pero mi hijo empeoró. Decidimos volver en la madrugada al hospital Universitario, pero nos cerraron el paso y todos nos decían que era una crisis de ansiedad. Nunca lo revisaron y nunca lo tocaron. Nos regresaron a casa en donde mi hijo murió, sin estar consciente y luego de que un doctor lo revisara y nos dijera que estaba muy sedado para poder hacer algo. 

No aplicaron para nada el interés superior del menor, le violentaron todos sus derechos. El derecho a la salud, a la educación, a la libertad, a la alimentación. ¿Por qué teníamos nosotros qué estar desplazados? ¿Por qué teníamos nosotros qué vivir como prisioneros? Mi hijo por qué tenía qué morir de esta forma ¿Por qué teníamos que mantener un perfil bajo?, ¿Por qué tienen que proteger más a los asesinos que a las víctimas? Y yo pregunto también, ¿en dónde está Amnistía Internacional, la ONU, todas esas organizaciones que deben de velar por los menores? Asesinaron a mi hijo y a mi hija y aun así no hay justicia. En este país siguen asesinando a nuestros hijos.

El 5 de febrero de 2015 les entregamos a las autoridades a los 3 asesinos de mi hija Fátima, la gente de la comunidad nos ayudó a dar con ellos y estuvieron a punto de lincharlos, pero no lo hicieron. Yo no permití que los lincharan porque nosotros lo único que queríamos era justicia, así que los entregamos a las autoridades. También proporcionamos pruebas que acreditaban que eran ellos los culpables. En sus ropas, en su casa, estaba la ropa y las cosas de mi hija llenas de sangre. De ellos, dos fueron sentenciados en 2017, uno quedará libre en poco tiempo, y al tercero aún no le inician el juicio. Mi hijo Daniel  fue una víctima colateral del feminicidio de su hermana. Y yo solo me pregunto, ¿Por qué tanta indolencia con los niños? ¿Por qué tienen que morir de estas formas ante la indiferencia y la impunidad de este país? 

Inicio esta campaña con el grito y la petición que llevo haciendo desde hace ya 6 años: justicia y verdad. Deseo pedirles a nuestros representantes políticos del Senado de la República, que me ayuden a que los agresores de mi hija reciban el castigo que merecen y que no estén en libertad. Que nos ayuden a vivir más seguros en nuestro país. y que si no lo pueden asegurar que nos ayuden a buscar una nueva vida en otro lugar. Solo queremos, mi familia y yo, vivir en paz, empezar de nuevo y tratar de encontrar sanación a todo este dolor que no termina. Por favor, ayúdame a firmar y a difundir esta campaña por todos tus grupos y contactos de WhatsApp y Redes Sociales. Si consigo 500  apoyos, esta pregunta llegará a políticos de distintos partidos del Senado de la República, los cuales me tendrán qué dar una respuesta en esta misma web.

¡Muchas gracias!

Enviada por
Lorena Gutiérrez Lorena Gutiérrez
81 de 500 Apoyos
12.03.2021

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